Estimados amigos de Cáritas:

Si nuestros amigos y colegas están desmoralizados ¿sabemos por qué? ¿Saludamos a aquellos que se llevan la basura? ¿Hemos estado participando en la campaña mundial de Cáritas “Una familia humana, alimentos para todos”? ¿Rezamos por los vulnerables y por aquellos cuyas vidas se encuentran en el limbo debido a la falta de desarrollo y a la injusticia mundial?

En su mensaje de cuaresma, el papa Francisco habla de “la globalización de la indiferencia” y pregunta qué podemos hacer para salir de la espiral de angustia e impotencia. La Cuaresma es una época en la que se nos vuelve a llamar a seguir a Cristo. Es una época en la que somos llamados a la renovación.

Las imágenes y las historias de sufrimiento alrededor del mundo nos pueden agobiar y pueden sofocar la esperanza. Es muy tentador pensar que los sirios seguirán refugiados por muchos años y que no podemos hacer nada por sus hijos, que están muriendo de hipotermia. Qué consuelo es pensar que hay mucha agua o grandes distancias entre nosotros y las personas que están muriendo de ébola.

Como dijo el papa Francisco, el peligro es que vivamos nuestra vida como que siempre es Cuaresma y no llega la Pascua. Se nos olvida que al final de los oscuros días de la Cuaresma llega la luz de la Pascua.

Aunque, personalmente, no siempre brindemos atención imprescindible al enfermo o escuchemos las desgarradoras historias de los refugiados, tenemos la esperanza de que mediante nuestras acciones podemos darles a los afligidos las herramientas que necesitan para cambiar sus propias vidas.

“Del mismo modo que el cuerpo es uno, aunque tiene muchos miembros y todos los miembros del cuerpo, con ser muchos, forman un cuerpo, así también Cristo”. 1 Corintios 12, 12.

Al prepararme para la Cuaresma, al igual que millones de personas alrededor del mundo, reflexiono sobre en dónde se han debilitado mis conexiones con otros y en qué momentos he caído en la indiferencia y la pasividad frente a los que me rodean.

Como personas y organizaciones Cáritas alrededor del mundo ¿tratamos a todos nuestros colegas con el mismo respeto? ¿Ignoramos las necesidades de algunos? ¿Seguimos ciegamente estrategias para mejorar tierras que no son nuestras sin escuchar las voces del pueblo? ¿Creemos que sólo nosotros tenemos la respuesta?

En Deus Caritas Est, el papa Benedicto dijo que quienes trabajan para Cáritas y otras organizaciones eclesiásticas necesitan una “formación del corazón”.

La Cuaresma es una época en la que podemos “recapacitar” en una “preocupación sincera” y en la caridad. Es un período para recordarnos a nosotros mismos que debemos escuchar en vez de hablar, y tratar de entender lo que Dios nos está diciendo. Es cuando realmente somos llamados a ser “Una familia humana”. Es una época de reconciliación con los que están cerca y con los que están lejos, pero también con nosotros mismos.

“Se paciente con todos, pero ante todo contigo mismo. No te desalientes por tus imperfecciones, sino que siempre levántate con un nuevo coraje”.San Francisco de Sales

Fraternalmente en Cristo,

Óscar Andrés Cardenal Rodríguez Maradiaga S.D.B.

Presidente de Caritas Internationalis

Si necesitas más ayuda puedes consultar el CALENDARIO DE CUARESMA de Caritas Internationalis

 https://www.youtube.com/watch?v=l3URlsnL-nc&list=UUN7MvrHoSqI5RjV-urE1usw

Càritas Lleida

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